
Y te vuelvo a encontrar a la hora inesperada, en el momento menos pensado, en el centro de la nada, tu discreta y yo despeinada, bajo una humareda de incienso, perdida en Lima en medio de una procesión y casi a finales de octubre, estaban las calles llenas de fervor religioso, lleno de olor a pólvora y a santos, estaba todo teñido de morado, estabas frente a mi casa, estaba el señor milagroso, el gentío alborotado, los canticos desafinados, estabas allí y yo te vi, cruzaste entre risas y llanto, te vi seguir mis pasos en esta noche de Inca Kola y vóley peruano, en esta noche en que se siente el sabor blanqui-rojo estuviste aquí no lo niegues, corriste al verme, te escondiste entre la multitud y yo empantuflada demore en llegar hacia ti y te perdí, te volviste a ir sin dar explicaciones y yo nuevamente lenta y perezosa te deje partir sin chistar, sin reclamar, solo me quede quieta con la Inca Kola en la mano, con la locura en la retina, gritando Lilí, Lilí mil veces Lilí con los ojos, con el corazón rajado, con esta demencia imposible de controlar que me hace verte en todos lados.
Ciega/
28/10/10
Lima – Perú
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